
5 de Mayo 2025
Detectan compuestos orgánicos derivados de plásticos en el sistema de represas Necaxa, Nexapa y Tenango.
Con el objetivo de mejorar la calidad del agua y mitigar los efectos de la contaminación en el sistema de represas Necaxa, Nexapa y Tenango, investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), en colaboración con científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrollan un ambicioso proyecto de análisis ambiental y aprovechamiento sustentable del lirio acuático.
En una primera visita realizada en septiembre de 2024, el equipo interdisciplinario detectó compuestos orgánicos asociados a aditivos plásticos, una señal clara de contaminación que afecta a estos cuerpos de agua ubicados en los municipios de Tlaola y Nuevo Necaxa. Para validar estos resultados, se ha programado una segunda jornada de muestreo en mayo, durante la temporada de estiaje, donde se recolectarán muestras de agua, sedimentos y plantas acuáticas.
Los investigadores de la BUAP involucrados en este esfuerzo son: Efraín Rubio Rosas, Ignacio Muñoz Máximo (Geociencias Aplicadas), Nemesio Villa Ruano (Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento), María Dolores Castañeda Antonio (Instituto de Ciencias), Eva Águila Almanza y Heriberto Hernández Cocoletzi (Facultad de Ingeniería Química), y Ricardo Agustín Serrano (Facultad de Ciencias Físico Matemáticas). Por parte del IPN colaboran académicos del CIIEMAD y de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, bajo la coordinación del doctor Pedro Francisco Rodríguez Espinosa.
Contaminación natural y crecimiento de lirio
Ignacio Muñoz Máximo destacó que, además de la contaminación antropogénica, la zona presenta fuentes naturales de metales como hierro, magnesio y manganeso, debido a su origen geológico y volcánico. Estos minerales, sumados a procesos de remoción en masa, favorecen el crecimiento del lirio acuático, una planta invasiva que ha cubierto hasta el 80 % del embalse Nexapa.
Hacia el aprovechamiento comunitario del lirio
El investigador Efraín Rubio Rosas señaló que uno de los ejes del proyecto es aprovechar la biomasa del lirio, que a pesar de sus impactos negativos —como el bloqueo de la luz solar, la reducción del oxígeno en el agua y la proliferación de vectores—, también posee propiedades útiles para la acumulación de metales pesados y el tratamiento de aguas contaminadas.
En colaboración con el IPN, se desarrollará un sistema de biodigestión para transformar esta planta en productos de valor agregado. Desde la BUAP, también se estudian alternativas como la elaboración de papel artesanal. Además, se están llevando a cabo estudios sociales en las comunidades locales, a través de talleres participativos, para identificar formas viables y sostenibles de uso del lirio en la agricultura y la producción artesanal. “El objetivo es generar un modelo de manejo integral que no solo mejore la calidad del agua, sino que también tenga un impacto positivo y tangible en las comunidades que habitan en la región”, concluyó Rubio Rosas.